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24/09/2020
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EL CHOQUE DE CIVILIZACIONES (segunda parte)

EL ISLAM

“…la intolerancia Islámica”

“Mientras yo sea presidente de los Estados Unidos a Irán nunca se le permitirá tener un arma nuclear.” Donald Trump.

REFERENCIA HISTÓRICA

La convivencia pacífica de la umma (Nota 10)Islámica con las llamadas “Gentes del Libro” - apelativo usado en el siglo VII por los clanes árabes para identificar a Cristianos y Judíos - duraría poco pues las tribus judías que habitaban en Yatrib, nombre que recibía la actual ciudad de Medina (Nota 11)cuando allí arribó el Profeta Mahoma (571 - 632) en el año 622 tras su éxodo obligado de La Meca (Nota 12), se negaron a reconocer a Mahoma como su profeta, pues para los judíos el tiempo de las profecías había concluido. Por ello, cuando se hizo evidente que no habría sumisión ni reconocimiento por los judíos de Yatrib al nuevo líder espiritual de los árabes, en el mes del Muharram o primer mes del calendario lunar musulmán del año 624, Mahoma decidió ordenar a los fieles reunidos en oración darle la espalda a Jerusalén - ciudad santa hacia la cual los seguidores de Mahoma dirigían sus rezos diarios - para que efectuaran sus plegarias a partir de ese día orientados en dirección a La Meca. Esta orden de Mahoma a sus seguidores significó el rompimiento del Islam con las otras dos grandes religiones monoteístas y la génesis del enfrentamiento milenario del Islam con el Judaísmo y el Cristianismo. A partir de entonces, aparecerían las llamada Suras de Medina o mequíes (Nota 13)que reflejaban la intolerante realidad teológica y social del Islam, de las cuales resaltamos la Sura 3, Aleyas 66, 67 y 68 que manifiestan el sectarismo y rechazo del Islam hacia las otras dos grandes religiones monoteístas:

“¡Gente de la Escritura! ¿Por qué disputáis de Abraham, siendo así que la Tora y el Evangelio no fueron revelados sino después de él? ¿Es que no razonáis? - “¡Mirad cómo sois! Disputabais de lo que conocíais. ¿Vais a disputar de lo que no conocéis? Alá sabe, mientras que vosotros no sabéis. - “Abraham no fue judío ni cristiano, sino que fue hanif, sometido a Alá, no asociado a Él.”

Pero la intolerancia musulmana no se quedaría solo en recriminaciones teológicas pues según se establece en el Corán, Alá ordenó enfrentar y matar a los kafires o infieles, lo que hoy es seguido al pie de la letra por los yihadistas (Nota 14)que desatan la violencia y el terror en Occidente, tal y como vimos el 11 de septiembre de 2001 en las ciudades de Nueva York y Washington D.C., repitiéndose posteriormente en Madrid, Londres, Paris y Bombay en la India, país asiático que ha sido un marcado objetivo de la yihad islámica. Las siguientes Suras mequíes del Corán sentencian claramente el destino que espera a los “infieles” por mandato del propio Alá:

"Matadles donde deis con ellos y expulsadles de donde os hayan expulsado. Tentar es más grave que matar. No combatáis contra ellos junto a la Mezquita Sagrada, a no ser que os ataquen. Así que, si combaten contra vosotros, matadles: esa es la retribución de los infieles". (Sura 2, Aleya 192)

“¡Creyentes! ¡Combatid contra los infieles que tengáis cerca! ¡que os encuentren duros! Sabed que Alá está con los que le temen.” (Sura 9, Aleya123)

A partir de la instauración a la muerte del Profeta Mahoma del llamado Califato Ortodoxo (632 - 661) (Nota 15), el Islam comenzó su expansión hacia Occidente y el Norte de Africa. Para el año 750 los territorios conquistados por los muyahidines o guerreros  del llamado Califato Omeya (661-750) que gobernaba desde Damasco, abarcaba una extensión de 15.000.000 de kms2, limitando en el Este con el Norte de la India y Afganistán y por el Oeste con Marruecos en la Costa Atlántica y la Península Ibérica (llamada Al ‘Andaluz), conformando el más grande imperio hasta entonces y el quinto de toda la historia.

La expansión musulmana hacia Europa se inició en el año 730 bajo el emir omeya Abderramán Nota 16 quien cruzó los Montes Pirineos con 60,000 jinetes invadiendo el reino de los francos. De no haber sido por la victoria de Carlos Martel sobre los invasores musulmanes en la Batalla de Tours/Poitiers en el año 732, la historia de Europa occidental y del mundo hubiese sido muy diferente. En 1492, después de 800 años de dominación islámica, España se liberaría definitivamente de la ocupación musulmana con la caída del Emirato Nazarí de Granada por la acción de los Reyes Católicos, quienes iniciarían la criminal persecución de la población civil judía y musulmana mediante la sangrienta Santa Inquisición.

En el año 990 surgió el llamado Imperio Selyucidas con su sede, primero en Bagdad, y luego en la Teherán de hoy, poblado por turcos étnicos originarios del Asia Central, quienes se convirtieron al Islam y gobernaron Siria, Persia, Irak, Palestina (incluyendo Jerusalén) y Anatolia, llegando a las costas del Mar Egeo y adentrándose en territorio del Imperio Bizantino en el 1094. Al año siguiente el Papa Urbano II, a solicitud del emperador bizantino Alejo I Comneno, organizó la Primera Cruzada que conquistaría a Jerusalén en el1099. Para el año 1243 el Imperio Selyucidas se fraccionó en varios emiratos turcomanos de entre los cuales surgiría el Imperio Otomano (1299 -1923), que sería la punta de lanza del Islam durante su invasión al Oeste, ocupando los Balcanes, Bulgaria, Rumania, Yugoeslavia y Hungría. En 1453 los turcos ocuparían Constantinopla, renombrándola “Islambol” que significa en el vernáculo turco “Mucho Islam”. El enfrentamiento entre los mundos cristiano y musulmán continuaría sin pausa entre los Siglos 12 y 16, produciéndose otras ocho cruzadas (1145 - 1271) que fueron impulsadas por los Papas con la intención de restablecer el control apostólico romano sobre Tierra Santa. Esta acción fue respondida por la ocupación del sureste de Europa a partir del año 1389 por el Imperio Otomano, el cual llegaría a imponer la “Media Luna” en Europa, Africa y Asia.

En el Siglo 16 se frenaría el expansionismo turco - otomano en el Mediterráneo con su derrota en la Batalla Naval de Lepanto (1571) en la que participó y fue herido en su mano Miguel de Cervantes Saavedra, quien sería conocido a partir de entonces como “El Manco de Lepanto”. Cervantes se referiría a ese épico enfrentamiento naval entre civilizaciones como “la más memorable y alta ocasión que vieron los pasados siglos, ni esperan ver los venideros.” En 1529 las fuerzas turcas comandadas por el sultán Suleimán I “El Magnífico” - quien sería señalado por el monje Martin Lutero como el principal enemigo de la fe cristiana - intentaron ocupar la ciudad de Viena debido a su posición estratégica sobre el rio Danubio. En esa ocasión, las fuerzas otomanas, estimadas en número entre 90.000 y 200.000 hombres, fueron repelidas sufriendo 20,000 bajas, retirándose a Estambul. Durante el asedio a Viena, los defensores de la ciudad levantaron una segunda muralla dentro del parapeto original que en el siguiente siglo salvaría a la ciudad del próximo intento turco de ocuparla. En 1683 los turcos intentaron nuevamente ocupar Viena sitiándola durante los meses de julio y agosto, llegando a traspasar la muralla exterior de la ciudad. El 12 de septiembre en las montañas cercanas a Viena se libró la Batalla de Kahlenberg - o la Batalla de Viena - donde las fuerzas cristianas derrotarían a los otomanos, marcando el principio del repliegue turco fuera de Europa del Este, lo que se formalizaría en 1699 con la cesión de Hungría a Austria, dando así inicio al auge de los reinos cristianos de Austria y Prusia, los que dominarían Europa hasta entrado el Siglo 20. En honor a la victoria cristiana sobre los turcos en la Batalla de Kahlenberg, los reposteros vieneses crearon el croissant que representaba a la vencida Media Luna islámica.

A partir del Siglo 17 el mundo islámico fue afectado y convulsionado por el proceso de modernización en Europa, lo que obligó al Islam a cumplir un papel de dependencia de las potencias europeas. Ello llevó a mediados del Siglo 18 a la invasión europea al mundo islámico, no de forma avasalladora, pero sí de manera meticulosa, calculada y efectiva. La irrupción europea tuvo como primer objetivo la India, entonces controlada desde el 1526 por el Imperio Mogol, y se inició en 1760 con el establecimiento de comerciantes británicos en Bengala en el noreste de la India, lo que culminaría en 1850 con el control total del Subcontinente Indio por la Gran Bretaña que duraría hasta 1948. La reconquista por las naciones cristianas de Europa continuaría con la colonización de un país islámico tras otro. En 1798 Napoleón Bonaparte ocuparía Egipto y Siria; Francia ocupó Argelia en 1830 y Gran Bretaña colonizó Adén en 1839; Túnez fue tomado en 1881; Egipto sería ocupado en 1882 por los ingleses, seguido de Sudan en 1889 y Libia y Marruecos en 1912.

A partir de la derrota del Imperio Turco en la Primera Guerra Mundial, la Gran Bretaña y Francia establecieron protectorados y mandatos en los territorios otomanos de Siria, Líbano, Palestina, Iraq y Transjordania, incumpliendo las promesas de independencia que se le habían dado a los pobladores de esas provincias del Imperio Otomano a cambio de su apoyo en la lucha contra las potencias de la Triple Alianza (formada por Alemania, Austria-Hungría, Turquía y Bulgaria) durante la Gran Guerra (1914 -1918). Por su parte, los musulmanes de los Balcanes, Rusia y Asia Central quedarían sometidos al control de la naciente y atea Union Soviética. De no haber sido por Mustafá Kemal “Atatürk”, quien mantuvo a raya a las potencias europeas y fundó en 1923 un estado turco laico y moderno, Turquía no existiría hoy. Pero sería la perdida de Palestina en 1948 y su entrega al nuevo estado de Israel por mandato de la entonces recién creada Organización de Naciones Unidas, lo que generó un rechazo militante en la umma o comunidad islámica, haciendo renacer el milenario antagonismo musulmán contra los judíos. Esto llevó al inicio de la violencia institucionalizada que trajo las guerras, enfrentamientos y actos de terrorismo que desde entonces se han vivido y que siguen manifestándose con gran violencia y muerte en Siria, Iraq, Yemen, Líbano y en la Franja de Gaza.

El fin de la Guerra Fría en 1991 como consecuencia de la derrota y desaparición de la Union Soviética, traería nuevas realidades geopolíticas y enfrentamientos entre Occidente y el Islamismo. La primera manifestación de esa nueva realidad se evidenció en Afganistán con el Talibán que era un grupo yihadista de orientación sunnita - wahabita que en los años de la ocupación soviética a Afganistán (1978 - 1989) fue financiado y armado por varios países entre los cuales se contaba China que para entonces estaba ideológica y políticamente enfrentada a la Unión Soviética. Los talibanes tomarían el gobierno de Afganistán en 1996 y aplicando la sharía o ley islámica, devolviendo a los ciudadanos afganos - especialmente a las mujeres - a los tiempos del islamismo medieval. A partir del año 2002 los talibanes se convirtieron en el denominado Emirato Islámico de Afganistán, participando en actos de terrorismos en Afganistán y el noroeste de Paquistán, contando con el apoyo de Arabia Saudita y el emir de Catar, quien ha sido acusado por la CIA de apoyar y financiar a las organizaciones terroristas Hamas, Al - Qaeda y el Estado Islámico de Iraq y del Levante.

EL FUNDAMENTALISMO ISLAMICO O YIHADISMO

Desde finales del Siglo 19, la choque con la Europa moderna había dislocado a la sociedad islámica que no sabía cómo dar respuesta a los cambios socio - políticos que arrogantemente le habían sido impuestos por Occidente. El mundo había evolucionado radicalmente apartando la religión de la política con el fin de hacer a un lado las limitaciones impuestas por el dogma religioso conservador al avance de la ciencia y tecnología. Para incorporarse al mundo moderno como miembros igualitarios, los musulmanes debían aceptar estos cambios, renunciando a su tradición milenaria y a la religión. Ello trajo como consecuencia la irrupción del laicismo en la sociedad musulmana cuyas figuras más representativas - y tambien más represivas - fueron Gamal Abdel Nasser en Egipto y Muhammad Reza Sha en Irán. Ambos gobernantes persiguieron, encarcelaron y mataron a aquellos que se aferraban a la tradición islámica como fue el caso en Egipto de Sayid Qutb, el fundador de los islamistas “Hermanos Musulmanes”, quien sería ejecutado en 1966 por orden directa de Nasser. En Irán, el Sha Reza Pahlevi, restituido en el trono en 1953 por la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos, arremetió contra los elementos religiosos en Irán en su empeño de imponer el laicismo modernista a una sociedad que estaba impregnada en sus raíces históricas del islamismo militante chiita desde los tiempos del califa Alí. En 1977 la SAVAK, la policía secreta del Sha Reza, asesinó a Mustafá Khomeini el hijo del ayatolá Ruhollah Khomeini, lo que llevó a que los clérigos chiíes identificaran al Sha Reza Pahlevi con el califa omeya Yazid, quien en el año 680 dio muerte a Husein, hijo del califa Alí y nieto del Profeta Mahoma. Los fundamentalistas islámicos tendrían su venganza, primero en Irán con la Revolución Islámica que derrocó al Sha en 1979 y dos años después en Egipto, cuando sería asesinado en un desfile militar en El Cairo el sucesor de Gamal Nasser, Anwar el - Sadat por militantes islámicos pertenecientes al grupo fundamentalista El-Yihad, una derivación de los Hermanos Musulmanes. Esas acciones de los yihadistas egipcios e iraníes estaban en perfecta armonía con los siguientes principios coránicos legados a los musulmanes por Mahoma: “Si los agreden, respondan del mismo modo…” (Sura 16, Aleya 126) y “Porque en el talión tenéis vida… (Sura 2, Aleya 179).

La imposición del laicismo por las elites gobernantes en sitios como Siria, Iraq, Argelia,Afganistán y Paquistán crearon una profunda decepción en las masas que rechazaban la modernidad occidental que les era impuesta a costa de sus tradiciones islámicas. En respuesta a la imposición modernista, en las sociedades islámicas tradicionales emergería el fundamentalismo como una relación causa efecto al laicismo coercitivo. El giro hacia lo tradicional y lo religioso tuvo su punto de inflexión después de la humillante derrota de los ejércitos árabes en la llamada Guerra de los Seis Días contra Israel en junio de 1967, lo que sembró en la umma la convicción que habían fracasado por haber permitido que se marginara su religión y las enseñanzas del Profeta de su cotidianidad, siendo sometidos a normas que le resultaban ajenas y que, además, les eran impuestas por naciones cristianas que habían sido sus enemigos históricos. Los musulmanes se plantearon entonces una cuestión existencial que radicaba en que su desdicha, humillación y derrota era la consecuencia de haberse alejado de la gloria y la grandeza que les había legado el Profeta Mahoma.

El fundamentalismo islámico tuvo su origen en las enseñanzas de las escuelas de la secta sunita conocidas como salafista y wahabita, surgida esta última corriente islámica en el siglo XIX en la Península Arábica, producto de las enseñanzas del teólogo Muhammad Abdel Wahab. Los wahabitas, quienes aportaron los principios filosóficos que rigen la actual monarquía absoluta suníi de Arabia Saudita - acérrima enemiga religiosa y cultural de la chiita República Islámica de Irán - hacen una lectura literal y ortodoxa del Corán y de la Sunna que constituye la colección de enseñanzas, dichos y aprobaciones (o desaprobaciones) del Profeta Mahoma, sin permitir o aceptar interpretación diferente a la de ellos. Las enseñanzas de estas escuelas ortodoxas coránicas constituyen los pilares del fundamentalismo islámico que hoy desata violencia en el mundo contra los intereses de la civilización Occidental. Como un muestra definitoria de esta conducta yihadista de los suniíes sauditas citamos la fatwa u orden coránica dictada el 18 de marzo de 2015 por el gran muftí y máxima autoridad religiosa de Arabia Saudita, el jeque Abdelaziz bin Abdulá, mediante la cual se ha pedido la demolición de todos los templos cristianos en la Península Arábica, lo que según el jeque “…es absolutamente necesario y dictado por la ley islámica.” Irónicamente, el Reino de Arabia Saudita, el país musulmán más identificado económica y políticamente con el Occidente es la fuente y origen de la ofensiva yihadista contra los intereses de los países occidentales, especialmente de los Estados Unidos. Según se estableció en el Informe final de la “Comisión Nacional Sobre los Ataques Terroristas a Los Estados Unidos”, conocido como el “Informe 9/11”, Arabia Saudita y Catar financiaron a Osama bin Laden, al igual que lo hicieron con el Califato Islámico de ISIS. con el propósito de avanzar los intereses suniíes en el mundo islámico. ISIS ejecutaría atentados contra iglesias cristianas y templos de otras minorías religiosas en los territorios donde operaba, como fue el caso del sangriento atentado (350 victimas) contra iglesias cristianas en Sri Lanka en la Pascua de 2019 y recientemente hemos visto con estupor el atentado con fuego que destruyó parcialmente la Catedral de Nantes en Francia. (Nota 17)No debe olvidarse que 15 de los 17 aeropiratas que perpetraron los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos - los primeros en suelo norteamericanos desde la quema de la Casa Blanca en agosto de 1814 por tropas británicas - eran súbditos sauditas, plantados legalmente en los Estados Unidos como estudiantes y turistas, que fueron enviados a su misión suicida por el saudita Osama bin Laden.

El Islam es hoy la religión de más rápido crecimiento a nivel mundial debido en gran medida a la juventud y a la alta tasa de reproducción de sus fieles. Los musulmanes representan el 25% de la población mundial o lo que es lo mismo, 2 billones de seres y están esparcidos por todo el mundo, conformando la mayoría de la población en 53 países de Asia, Africa, Oriente Medio y el Sub Continente Indio. En los Estados Unidos, el Islam es la religión de mayor crecimiento y en sus 50 entidades federales conviven 3.4 millones de musulmanes que representan el 1,1% de la población total, estimándose que para el año 2050 el número de musulmanes llegará a 8.1 millones de fieles o el 2.1% de la población futura de Estados Unidos. Para el año 2018 la población musulmana radicada en Europa alcanzaba a 25.000.000 o el 5% de la población total del Viejo Continente, con la mayor concentración de musulmanes en Francia, Alemania y la Gran Bretaña.

El fundamentalismo islámico es una respuesta simbiótica al laicismo y la modernidad que no han traído beneficios ni progreso real a la gran mayoría de aquellos que en el mundo profesan el Islam. Esta realidad hoy se vive en Asia, África y el Medio Oriente, en países que están siendo erosionados en sus bases por hambrunas, desplazamientos humanos, guerras civiles, revoluciones y otras desgracias que inducen a sus masas a querer, a falta de toda esperanza, retornar el camino que según sus tradiciones e historia, una vez los condujo a la grandeza y la conquista.

LA REPUBLICA POPULAR CHINA Y EL ISLAM

El enfrentamiento milenario del Islam con el mundo occidental retomó nuevos bríos con la irrupción de la República Popular China en el escenario geopolítico mundial, estableciéndose una alianza por intereses comunes entre dos fuerzas que si bien tienen orígenes, fines e intereses opuestos en lo religioso, cultural y político, las une un propósito común que no es otro que lograr la postración de Occidente y de su país líder, ese que el ayatola Ruhollah Khomeini denominó el “Gran Satán”: los Estados Unidos de América. En marzo de 2015 el presidente de la República Popular China Xi Jinping activó su plan global para la dominación comercial, política y militar del mundo conocido como Iniciativa OBOR. Ese megaproyecto geopolítico prevé la conexión de China con Asia, Europa y Africa mediante la construcción de cinco rutas o corredores terrestres (3) y marítimos (2) conocidos como “La Nueva Ruta y Cinturón de la Seda del Siglo XXI”. Dos de los tres corredores terrestres, están conformados por líneas ferroviarias, puertos, gasoductos y oleoductos que transcurren por los territorios de Irán y Paquistán, países de tradición musulmana ortodoxa que son piezas fundamentales en el Proyecto OBOR como garantía del libre tránsito de productos provenientes de China y del suministro y transporte seguro de gran parte de los requerimientos energéticos requeridos por China que provienen del Golfo Pérsico. Con tal propósito, China ha creado alianzas y acuerdos comerciales y militares con Irán y Pakistán que colocan a estos países bajo el control de Beijín y los convierten en proxys o peones de Beijín en el enfrentamiento con dos países que hoy desafían comercial y militarmente el accionar expansionista de China: Estados Unidos y la India.

PAQUISTAN

La India y la República Popular China se han enfrentado desde 1962 por el control de su frontera común en el Valle de Galwan, en Ladakh, Himalaya, teniendo lugar el más reciente choque en junio de 2020. En esa oportunidad se produjeron bajas en ambos bandos. Esa zona fronteriza en disputa es de vital importancia para China pues por allí transcurre el llamado “Corredor Económico China - Paquistán” que forma parte de la “Ruta de la Seda del Siglo XXI”. China ha invertido $45.000 millones en ese Corredor, el cual se extiende por más de 3.000 kms., partiendo de la ciudad china de Kashgar hasta el puerto paquistaní de Gwadar, hoy controlado y administrado por China. Como apreciamos en el mapa, el puerto de Gwadar está ubicado estratégicamente en el Golfo de Omán que da acceso al Golfo Pérsico de donde procede el 80% del petróleo que requiere China. Esto significa que el petróleo requerido por China podrá ser enviado por tierra a través del proyectado oleoducto que será construido en el “Corredor Económico China - Pakistán”, sin necesidad de su envió por mar a través del inseguro Estrecho de Malaca.

Partiendo del histórico y continuo enfrentamiento entre Paquistán y la India por cuestiones religiosas y culturales y en aplicación del viejo principio que “el enemigo de mi enemigo es mi amigo”, Beijín decidió apuntalar económica y militarmente a Pakistán para neutralizar cualquier intento de la India de afectar el acceso al Corredor Económico China-Pakistán, máxime tomando en cuenta la inclusión de la India en la Alianza-Indo Pacifico liderada por Estados Unidos (Nota 18).  El apoyo de Beijín a Islamabad parece exceder de los temas económicos según lo evidenció el periódico The Times of India en su edición online del 27 de julio de 2020, donde se reseñó lo publicado días antes en el diario de investigación australiano The Klaxon. En el citado artículo se informó sobre la asistencia de China a Pakistán para el desarrollo de armas biológicas mediante el asesoramiento al Laboratorio BSL-3 del Ejército de Paquistán por parte del Laboratorio de Virología de Wuhan, que como ya se sabe fue la fuente y origen del “Virus Chino” SARS-COV-2 que ha desatado la pandemia que hoy tiene al mundo paralizado. The Times of India publicó lo siguiente con relación a esta alarmante informacion:

“Pakistán y China han concluido un acuerdo secreto para expandir las potenciales capacidades de Pakistán en el área de armas bacteriológicas, incluyendo un proyecto de investigación relacionado la mortal bacteria de ántrax. En un artículo publicado el 23 de julio, el periódico australiano de investigación The Klaxon reportó que el Instituto de Virología de Wuhan de China firmó un acuerdo secreto por tres años con la Organización de Defensa de Ciencia y Tecnología (DESTO) de Pakistán para colaborar en la investigación de nuevas “enfermedades infecciosas.”

Este tipo de intervención de China mediante la cual fomenta y estimula en países inmersos en conflictos con vecinos la fabricación de armas de destrucción masiva, no es inédita pues en 1990, despues de la invasión de Iraq a Kuwait, Beijín le suministró a Sadam Hussein hidruro de litio que es un compuesto químico que se utiliza en la aceleración de la fisión y en la fabricación de bombas de hidrógeno, así como en la fabricación de combustible para misiles balísticos.

LA REPÚBLICA ISLAMICA DE IRAN

Aunque la República Popular China estableció relaciones oficiales con Irán en 1971 durante el gobierno del Sha Reza Pahlevi, estas solo se vieron fortalecidas a partir de la Revolución Islámica en 1979, lo que fue agradecido por Irán que entonces confrontaba una situación de aislamiento internacional producto de la toma de rehenes en la embajada de Estados Unidos. El apoyo de Beijín a Irán continuaría durante los 8 largos años de la guerra con Iraq (1980 -1988), convirtiéndose China en el principal proveedor de armas a Irán.

Comenzando la década del año 2000, cuando las sanciones contra Irán impuestas por Estados Unidos y la Union Europea se incrementaron con la intención de detener el programa nuclear iraní, China mantuvo sus vínculos económicos con Teherán, facilitando un vital intercambio comercial que le permitió a Irán abastecerse de los productos y bienes que requería y que no podía adquirir en otros mercados. Hoy, Irán forma parte fundamental de la Iniciativa OBOR pues China está construyendo una línea férrea que se extenderá por más de 3.200 kms. desde su territorio, pasando por Kazakstán, Uzbekistán y Turkmenistán (todo países de absoluta mayoría musulmana) y finalizando en Teherán. Ahora, ante la decisión de Estados Unidos de abandonar el acuerdo nuclear pactado entre Irán y seis de las principales potencias del planeta, Pekín vuelve a tener la oportunidad de ser el vínculo que permita a Teherán no quedarse aislado. Con tal propósito, Teherán y Beijín negocian un acuerdo de asistencia comercial y militar que permitiría a China invertir en Irán $400.000 millones en 25 años. Según reportó el New York Times el 11 de julio pasado, en los 18 folios del proyecto del acuerdo China - Irán a los que se tuvo acceso el diario neoyorquino, se prevé que formarán parte del acuerdo el sector financiero, las telecomunicaciones, los puertos, el sistema ferroviario y otros sectores estratégicos como la investigación y el desarrollo de armamento. Pero más importante para China es que su alianza con Irán le garantiza acceso al petróleo iraní y el control de una zona clave en el golfo Pérsico, pues según reportó el New York Times en su artículo, los servicios de inteligencia norteamericanos conocieron que Irán podría entregar a China la Isla de Qeshm para ser “administrada” por Beijín lo que le daría al país asiático el control estratégico sobre el Estrecho de Hormuz. Pero este proyecto Chino - Iraní tuvo pronta respuesta pues el 14 de agosto la Casa Blanca anunció que Israel y los Emiratos Árabes Unidos habían firmado el llamado “Acuerdo Abraham”, un pacto de paz que incluía el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre los dos países, lo que fue calificado por el Ayatola Alí Khamenei, el líder supremo de Irán, como una “traición y una vergüenza eterna. Los Emiratos Árabes Unidos - el tercer país despues de Egipto y Jordania en reconocer formalmente a Israel - es de mayoría sunnita (por definición enemigo religioso de Irán) y posee una ubicación estratégica pues tiene fachadas costeras tanto en el Golfo Pérsico como en el Golfo de Omán. Llama la atención que el primer país en manifestar su rechazo a este histórico hecho fue Turquía, país miembro de la OTAN cuyo presidente Recep Tayyip Erdogan amenazó con romper relaciones diplomáticas con los Emiratos Árabes Unidos. Recordemos que el presidente Erdogan ha desviado a Turquía del carácter laico que mantenía desde su fundación en 1923 por Mustafá Kemal Ataturk, lo que se puso en evidencia recientemente cuando Hagia Sofia (Nota 19)fue convertida nuevamente en una mezquita. Como se sabe, Turquía es aliada de Siria e Irán y está en disputa con Grecia por los derecho sobre depósitos de gas natural en el Mediterráneo Oriental, lo que llevó a Turquía a enviar unidades navales a las aguas griegas en un acto de posesión marítima de corte neo otomana. Israel se ha aliado con Grecia en esta disputa, la que tambien es apoyada por Egipto. Según anunció la Cadena televisiva rusa RT el 26 de agosto, Francia, Italia, Grecia y Chipre iniciaron ejercicios navales en el Mediterráneo Oriental - bajo el nombre clave de “EUNOMIA” que significa en griego clásico “respeto a la ley” - cuyo objetivo es, según el ministro de la defensa griego Nikos Penagiotopolus, demostrar el compromiso de los 4 países europeos “… con el estado de derecho como parte de la política de reducción de tensiones”. Turquía respondió de inmediato por boca de su presidente Erdogan quien manifestó que su país hará todo lo que sea necesario “… para garantizar sus derechos en el Mediterráneo Oriental, así como en el Mar Egeo y Negro y que su país no hará ninguna concesión”. La respuesta de la Comunidad Europea a esta posición de Turquía fue anunciar posible sanciones contra Ankara.

Es evidente que en el Oriente Medio y en el Mediterráneo Oriental se están conformando bloques que se verán las caras de producirse los enfrentamientos anunciados por Samuel Huntington. Por un lado está el eje conformado por Turquía, Siria, Irán e Irak que cuenta con el apoyo de Beijín y al que posiblemente se le anexe Qatar, cuyo emir es uno de los financistas de Hamas y de ISIS, mientras que en la acera opuesta, esta la coalición formada por Grecia, Egipto, Israel, Jordania y los Emiratos Árabes, a los que según se dice se unirán Bahréin (Nota 20)y Omán, con el visto bueno de Arabia Saudita.

La lógica geoestratégica nos dice que Irán, sintiéndose aliada de China retomará su enfrentamiento existencial con Estados Unidos, lo que encaja a la perfección en los planes de China para sustituir a los Estados Unidos como potencia mundial. Ya hemos visto manifestaciones de la nueva estrategia de Irán hacia Washinghton e Israel, nación que fue reconocida por el Secretario de Estado Michel Pompeo el 4 de agosto como “un socio fundamental para la seguridad nacional de Estados Unidos”. El líder iraní Alí Khamenei amenazó a Israel con su destrucción, amenaza que cobró vigencia con la advertida intención de Hezbollah, organización terrorista que responde a los intereses y ordenes de irán, de atacar a la población civil israelita. Esto fue respondido por el primer ministro Israelí Benjamín Netanyahu quien aseguró que de producirse el anunciado ataque, Israel “enterraría a Hezbollah en la ruinas del Líbano”. Pareciera que la advertencia de Netanyahu se convirtió en realidad con la enorme explosión ocurrida en el puerto de Beirut el 4 de agosto que destruyó gran parte de la ciudad y causó más de 200 muertos y 6.500 heridos. Según informó a la Cadena NBC, el Primer Ministro Hassan Diab dijo que el depósito que estalló almacenaba 2.750 toneladas de nitrato de amonio, que sí bien es un compuesto químico que se emplea en la elaboración de fertilizantes, tambien se utiliza en la fabricación de explosivos. El estallido fue de tal magnitud que la onda expansiva se sintió en la isla de Chipre, distante a 248 kilómetros. (Nota 21). El Secretario de Estado norteamericano Michael Pompeo emitió una declaración ante la prensa a las pocas horas de acontecida la explosión en el puerto de Beirut que sugieren la vinculación de Hezbollah, la organización terrorista yihadista financiada por Irán, con lo acontecido en la capital del Líbano. Dijo el secretario Pompeo:

“La entrada de China en Irán desestabilizará el Medio Oriente. Irán continua siento el mayor estado promotor de terrorismo y al acceder a sistemas de armas, comercio y dinero que fluye desde el Partido comunista Chino, solo aumenta el peligro en la región.”

La participación de Irán en la inestabilidad del Líbano a través de Hezbollah quedó confirmada por la decisión del Tribunal Supremo libanes dictada el 18 de agosto que encontró culpable a Salim Ayyash, un operador de Hezbollah, del asesinato en el año 2005 del magnicidio de ex primer ministro del Líbano Rafik Hariri.

Pareciera que los actores en la actual crisis geopolítica se empeñan en hacer realidad la profecía de Huntington y evidencia de ello lo vemos en la reciente declaración el presidente de Irán Hasan Rouhani quien amenazó a Washington con “responder en especie” por la muerte del general Qasem Soleimani, comandante de las fuerzas especiales Quds de la Guardia Revolucionaria de Irán, quien coordinaba ataques contra tropas norteamericanas en Iraq. Por su parte, Washington, ante el rechazo del Consejo de Seguridad de prorrogar el embargo de armas contra Irán, dejó claro que Estados Unidos veía el veto de China y Rusia a la prórroga del embargo de armas a Irán como “… un muy serio error”, agregando de forma admonitoria “No podemos permitirle al mayor estado del mundo promotor del terrorismo comprar y vender armas.” Curiosamente ninguno de los países europeos actualmente integrantes del Consejo de Seguridad - Francia, Alemania, Inglaterra, Bélgica y Estonia - votó a favor de la propuesta de Washington de extender el embargo a Irán y solo la República Dominicana apoyó a Estados Unidos, lo que llevó al Secretario Pompeo a acusar a estos países europeos de “alinearse con los ayatolás”. (Nota 22). Sobre este delicado tema, el New York Times publicó un artículo el 14 de agosto de su corresponsal en la ONU Michael Schwirtz, donde se lee:

“Esta derrota pone de relieve el creciente aislamiento de Estados Unidos con relación a Irán. Pero, para la administración Trump el voto puede abrir una ruta alterna para intentar infligir el mayor daño posible a Irán.”

Este pronóstico del New York Time tiende a confirmarse con la confiscación del cargamento de 4 buques petroleros procedente de Irán con destino a Venezuela, acción que está en sintonía con lo declarado por el Secretario de Estado Mike Pompeo, quien manifestó al conocerse al votación en el Consejo de Seguridad:

“El Consejo de Seguridad le permitió hoy al principal estado promotor de terrorismo comprar y vender armas (…) Estados Unidos continuará trabajando para corregir este craso error. (…) America no apacigua. America lidera.”

Continuando en el camino de la confrontación con Irán, el Presidente Trump instruyó a su Secretario de Estados el 19 de agosto de notificar al Consejo de Seguridad que Estados Unidos pondrá en vigencia en los siguientes 30 días todas las sanciones contra Irán que las Naciones Unidas decidió no prorrogar. Esta posición principista del gobierno norteamericano fue confirmada el 20 de agosto por el propio Presidente Trump quien dijo en clara advertencia a China y a Irán

“Mientras yo sea presidente de los Estados Unidos a Irán nunca se le permitirá tener un arma nuclear.”

Continuará...